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El pasado viernes 24 de enero entrevistamos a Patricia Reyes, pedagoga especializada en los medios audiovisuales y en el cine como herramienta de aprendizaje.

Patricia es Pedagoga por la Universitat de Girona y cuenta con un máster por la Universidad de Granada en Artes Visuales en educación. Tiene más de 6 años de experiencia en el sector educativo, del ocio y trabajando con jóvenes en riesgo de exclusión social. Ha trabajado en la institución UEC de Lloret de Mar durante 3 cursos, en el Proyecto Hombre dos años y actualmente en el aula Abierta del Instituto Serrallarga de Blanes, además de colaborar con diferentes entidades públicas y privadas donde utiliza el cine como recurso educativo, tales como el Ayuntamiento de Girona. Dado que durante este trimestre estamos promocionando el cine al CELL, hemos querido compartir con vosotros esta entrevista que estamos seguros que os apasionará tanto como a nosotros.

Pregunta: ¿En qué momento te interesaste por el cine como herramienta educativa?

Respuesta: Siempre he tenido un especial interés por el cine como hobby, pero no fue hasta cursar el bachillerato donde lo pude ligar con el ámbito educativo. Como trabajo de investigación llevé a cabo un estudio sobre como las habilidades para la vida declaradas por la OMS podían adquirirse a través del cine. Algunas de estas habilidades son el autoconocimiento, la empatía, pensamiento creativo y crítico, etc. Fue entonces cuando me di cuenta del potencial del cine por la educación. Una de sus mejores virtudes es que permite involucrar a todo el mundo, es alentador y mejora la autoestima.

P: ¿Qué metodología utilizas en tus clases y talleres de cine?
R:
Lo más importante es entender que la parte esencial no es el producto final, si no el proceso.

La metodología siempre se tiene que adaptar en función del tiempo y duración del proyecto previsto. No obstante, en general siempre se intenta dar una visión holística del cine. Empezamos aprendiendo los inicios e historia del cine, así como los diferentes cargos que podemos encontrar en la preparación de cualquier proyecto cinematográfico (guión, maquillaje, cámara, actores, el propio rodaje, etc.).

A través de un proyecto de esta tipología, todos los miembros participantes se consideran parte del proyecto dado que pueden desarrollar sus habilidades, y además conocer de nuevas. Por ejemplo, aquellas personas que no se sienten cómodas ante una cámara pueden estar más interesadas en la grabación y montaje final, mientras que aquellos otros participantes que se les da bien el maquillaje se sienten motivados para preparar el maquillaje y la vestimenta de los actores.

No obstante, se tiene que tener presente que el más importante es crear un vínculo con los participantes del programa: el vínculo que se genera entre la persona que educa y los alumnos y/o participantes es esencial para conseguir salir adelante con el proyecto y finalizarlo satisfactoriamente.

P: ¿Qué beneficios observas en los participantes de los talleres y clases?
R: Los beneficios más directos que obtienen son la mejora en ámbitos tanto diversos como la autoestima, la expresión corporal y las relaciones interpersonales. Cuando se distribuyen los diferentes roles entre los participantes, estos tienen que realizar un ejercicio de introspección y de autoconocimiento para ver qué es aquello que los motiva y gusta más.

Además, me gustaría mencionar la relevancia de los jóvenes al sentirse parte de un proyecto en el cual todo el mundo participa para llevarlo a cabo y, además, eres protagonista de una u otra manera.

Cómo he comentado anteriormente, el producto final que se graba no es la parte vital cuando se introduce el cine como herramienta educativa, sino el proceso en sí mismo que permite adquirir y aumentar estos aspectos personales. Aun así, como parte final siempre se tiene que ver el producto que ellos mismos han llevado a cabo: este momento permite adquirir la sensación de cierre y de satisfacción por el trabajo finalizado.

Por lo tanto, las ganancias que se obtienen a través de la participación en proyectos cinematográficos los pueden utilizar en cualquier otro aspecto de su vida.

P: ¿Qué casos de éxito te gustaría compartir con nosotros?
R: He estado trabajando con el Espai Jove dels Quimic de Gerona durando más de cinco años consecutivos, y hay jóvenes que continúan participando cada año a pesar de que ya se conocían la metodología, dado que han encontrado en la producción cinematográfica una pasión. Aun así, hay muchos de roles implicados y así pueden ir experimentando cada año.

En Proyecto Hombre de Barcelona empezamos a introducir estos talleres también de manera gradual con los jóvenes: en vez de empezar directamente con el rodaje de un corto, empezamos con autorretratos para explorar y potenciar el autoconocimiento. Cabe recordar que el cine se inició con la fotografía, y su versatilidad es una de los otros aspectos positivos del cine en el ámbito de la educación.

Con la institución UEC de Lloret de Mar participamos dos veces en los Premios Kabua que se otorgan a nivel de Cataluña. En dos años diferentes los grupos de la UEC consiguieron quedar segundos y terceros en el certamen.

Finalmente, me genera especial aprecio el proyecto que se desarrolló con Alfa, en Granada. Partíamos de un grupo que se encontraba en una situación de exclusión social, pero gracias al cine y al entusiasmo que genera todos los participantes contribuyeron al éxito del taller.

 

P: ¿De qué manera resumirías en una frase el potencial del cine en la educación?
R: ¡El cine es un vehículo donde todo el mundo sube!

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